OPINION, 6 junio 2019
Será que la atención al
cliente tiene que ver con uno, ¿pero no con los empleados de la compañía o
institución pública que uno visite? Cono van las cosas, el problema, en otras
palabras, tiene que ver exclusivamente con nosotros. Veamos solamente los
robots en los restaurantes o los puestos de pago donde, inclusive, uno mismo
debe realizar la respectiva transacción. ¿Bueno o malo? Creo que todo depende
con el tipo de cliente que uno sea y el lugar con el cual este haciendo
negocios, compras.
Para el caso un ejemplo.
Debíamos comprar “laminated flooring” para un trabajo en casa. Sabía que dando
las medidas del área a cubrir era suficiente para que el dependiente hiciera la
respectiva conversión a ‘feets’, pies cuadrados. Una vez hecho el cálculo
determinar el número de cajas de 10 unidades del producto que debíamos comprar.
Importante, al comentarle al
vendedor de la sección de pisos, que íbamos a hacer, él nos recordó comprar los
rollos de base que deberíamos colocar antes de instalar el nuevo piso.
Adicionalmente no olvidar los, obviamente no recordaba el nombre, ni en
español, menos en inglés, de los “Quarter round, Recoatable White”, no
puntillas, ya que tenía en casa.
Escogido el material y los
elementos complementarios, lo demás era proceder al pago y listo. En este caso
el vendedor de tal sección trajo una mesa rodante especial que facilitaría el
manejo de las cajas en dos viajes. Me pidió que trajera mi carro cerca a la
entrada para colocar las cajas. Dada su experiencia, colocó tres en el asiento
trasero y cuatro en el baúl, con gran facilidad. Le agradecí al vendedor su
apoyo, me había sentido respaldado por una compañía. De inmediato a casa a
instalar el nuevo piso. En un segundo viaje lleve el resto.
De inmediato a trabajar. Al ir
en la mitad de la labor, aproximadamente, noté que la unión más angosta no
ajustaba con la siguiente. Hice la prueba con otras cajas con el mismo
resultado. De inmediato a Home Depot. Una vez arribé, Consulté con la sección
respectiva procedimiento a seguir. La funcionaria a cargo me indico traer las
cajas para el respectivo cambio. El funcionario a cargo de inmediato chequeo la
fecha en cada caja fin determinar fecha de manufactura. Suponiendo que el defecto estaba en la fecha
de producción.
De inmediato me entregaron
siete cajas. El vendedor a cargo trajo una vez más el carrito para
transportarlas hasta mi carro. Antes de salir regresé a la sección de ingreso,
donde exprese mi agradecimiento a la funcionaria a cargo. Había quedado muy
contento con el servicio, su prontitud en la atención y eficiencia en el
cambio. Ya en caso, terminamos la instalación sin ningún inconveniente, con la
satisfacción de la atención prestada.
Como vemos la atención
personalizada crea una gran satisfacción y confianza en la seriedad de la
compañía y de los productos que ella vende. Igual me sucedió esta semana cuando
visite el consultorio de nuestro odontólogo.
Cuál no sería mi sorpresa
cuando me recibió una joven profesional con un saludo de bienvenida y amplia
sonrisa. Normalmente ir al odontólogo crea una sensación de ansiedad de que el
procedimiento a realizarse nos cause determinada incomodidad. Adicionalmente el
profesional a cargo puede ser mayor de edad, coincidiendo con su seriedad.
Bueno en este caso fue completamente
diferente. Satisfacción que me lleno de alegría saber que ella me haría el
procedimiento respectivo. No había duda ella daba esa sensación no solo de
agrado en el cumplimiento de su deber, si no de recibir y atenderme.
Pero que tal el apoyo técnico
de nuestro asesor de gerencia, John Hosler. Cuando le comenté que había sido
invitado a realizar una presentación
ante una comunidad en una “Gated Community” sobre Colombia. De inmediato me
ofreció su generosa colaboración. No hay duda gracias a su ‘expertice’ tengo
asegurado el éxito de mi presentación.
¡Ah! pero no podría dejar por
fuera a la joven y diligente camarera que siempre que vamos a nuestro
restaurante preferido, Golden Corral, en Prima Vista, Port St. Lucie, siempre
cuenta con una sonrisa amable y por más que se encuentre ocupada atendiendo
otros comensales siempre estará lista para prestar la mejor atención, mientras disfrutamos
de una deliciosa comida.
La conclusión, muchísimo
depende de nosotros. El ser humano no podrá dar de lo que no tiene, si por otro
lado si a quien sirve no le da el mejor ejemplo, una sonrisa y un pedido con
palabras gratas. En la forma como nosotros tratemos a las personas, ellas a su
vez nos corresponderán.
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